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Recuperar la figura tras el embarazo - Clínica Vega - clinica de medicina y cirugia estetica

La composición de la Microbiota intestinal (bacterias intestinales) decisiva para la recuperación de la silueta tras el parto

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Según el estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio de Alimentación y Salud, perteneciente al grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC) y publicado en Murcia,  el tipo de bacterias intestinales es decisivo para la recuperación de la silueta de las madres tras el parto.

 

Hoy sabemos que más de 100 billones de microrganismos viven en nuestro intestino (entre 1 y 2 Kg de peso), su composición es clave para nuestra salud. Recientemente se ha comprobado que también para nuestro aspecto, no solo para la piel, sino también para la forma de la silueta corporal.

 

Según predomine un grupo bacteriano, se establecen tres grupos de metabotipos, muy ligados a la alimentación, estilo de vida, genética y medio ambiente. Entendemos como disbiosis, el desequilibrio de la flora intestinal.

 

La composición de la Microbiota intestinal es decisiva para la recuperación de la silueta tras el parto

 

La primera sorpresa para los investigadores fue que las mujeres estudiadas en el post parto reciente solo presentaban dos metabotipos (A y B) de los tres existentes, siendo el B mucho más numeroso porcentualmente que en la población normal.

 

El metabotipo A se considera protector mientras el B se cree es más propenso a desarrollar alteraciones metabólicas.

 

Otro de los hallazgos fue que a lo largo del estudio de un año, las mujeres con Metabotipo A fueron modificando progresivamente la microbiota intestinal pareciéndose cada vez más a los valores normales anteriores a la gestación, mientras que la de las madres del metabotipo B apenas se modificó. Paralelamente se observó que las mujeres con Metabotipo A tenían más facilidad para recuperar su peso habitual antes del embarazo que las del metabotipo B. Así, el 75 por ciento de las progenitoras del metabotipo A perdió peso frente a un porcentaje mucho menor de las madres del metabotipo B.

 

Los investigadores concluyeron que “Que una madre sea del metabotipo B quizá puede interpretarse como un semáforo que alerta de una posible disbiosis, y esto puede relacionarse con un mayor riesgo tras el embarazo de desarrollar obesidad y enfermedades cardiometabólicas”.